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El Cacaolat nació en una boda en Budapest

En 1931 dos lecheros de Cardedeu viajaron a Budapest a ver máquinas, y en una boda les sirvieron una bebida fría de leche y cacao. De ahí salió el primer batido industrial del mundo. Le pregunté a tres inteligencias artificiales qué saben de esta historia, y de dónde la sacan.

Por TrustMetrics ·

En mayo de 1931, dos hombres de Cardedeu viajaron a Budapest para ver máquinas.

Marc Viader tenía una empresa de leche. Había empezado a trabajar en una lechería de Barcelona a principios de siglo, se había quedado con ella, había abierto media docena más, y en 1925 había fundado Letona junto a otros lecheros de la ciudad. Su hijo Joan, perito mercantil y con idiomas, dirigía la empresa.

Iban a la Feria Internacional de maquinaria. Nada más.

Uno de los comisarios de la feria los invitó a la boda de su hija. Y cerca de la medianoche, en algún salón de Budapest, les sirvieron una bebida fría hecha con leche y cacao.

Marc Viader quedó maravillado.

La fachada de la Granja Viader en el carrer d’en Xuclà, en el Raval de Barcelona.
La Granja Viader, en el carrer d'en Xuclà. Foto: Enric vía Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.

El problema que querían resolver

Aquí viene la parte que me gusta de esta historia, porque no es la que uno esperaría.

Viader no volvió de Budapest pensando en una bebida rica. Volvió pensando en un residuo.

En su fábrica, al extraer la nata de la leche quedaba el suero. Conservaba sus propiedades alimenticias, pero no tenía ninguna salida comercial y se tiraba. Aquella bebida húngara era, para él, una manera de darle uso.

O sea que el batido más querido de Cataluña nació de una pregunta de fábrica: qué hacemos con lo que estamos tirando.

Casi tiran la toalla

De vuelta en Barcelona se trajeron a un químico húngaro para que trabajara con ellos en Letona.

El problema no era el sabor: era que después del proceso industrial, con su fase de esterilización, la bebida perdía el color y la textura. Discutían por detalles que hoy suenan minúsculos, como si era aceptable que al reposar el envase quedaran posos en el fondo.

Les llevó casi dos años. Joan Viader estuvo a punto de abandonar.

Y entonces, un domingo de 1931, dio con la fórmula.

Quedaba ponerle nombre. Barajaron Choco-Llet, Choco-Lat, Cacao-Llet. Se impuso Cacao-Lat, sobre todo porque era el más fácil de registrar.

La patente se formalizó a finales de ese año. Fue el primer batido elaborado industrialmente del mundo. En 1933 se presentó en la Feria de Muestras de Barcelona, y a partir de ahí ya no paró.

El concentrado se hacía en una calle estrecha del Raval

Hay un detalle que cierra la historia mejor que cualquier cifra.

Durante décadas, el concentrado —la mezcla de cacao que da origen a todo— se elaboró en el obrador de la Granja Viader, en el carrer d'en Xuclà número 4, una calle angosta camino del Raval. La leche llegaba de Cardedeu, del pueblo natal de la familia.

Esa granja abrió en 1870. Sigue abierta. La lleva la quinta generación de la familia, el Ayuntamiento de Barcelona la declaró comercio emblemático, y todavía venden ese concentrado como producto estrella.

Cacaolat hoy pertenece a Damm y factura más de setenta millones de euros al año. Pero el sitio donde se inventó sigue sirviendo chocolate con nata a la gente del barrio.

Qué sabe de todo esto una inteligencia artificial

Como me dedico a medir esto, no pude evitarlo: les pregunté a ChatGPT, a Gemini y a Claude qué sabían de Cacaolat.

Los resultados me sorprendieron por dos motivos distintos.

El primero, para bien. A la pregunta de cuál es el mejor batido de chocolate de España, las tres respondieron Cacaolat, y las tres lo pusieron en primer lugar. Una lo llamó «el rey indiscutible y de culto». Otra mencionó que fue el primero embotellado industrialmente del mundo, y hasta nombró a Joan Viader y a la Granja Letona.

Y nueve de las doce respuestas llegaron sin que la IA buscara nada en internet. La información ya estaba dentro del modelo. No tuvo que ir a buscarla.

Noventa años de estar en la mesa de la gente hacen eso.

El segundo motivo, el que no esperaba

Fui a mirar de dónde sacaban la información.

Citaron Wikipedia, una asociación de consumidores, periódicos, guías, catálogos de supermercado.

La web de Cacaolat, ni una sola vez.

Toda esta historia —Budapest, la boda, el suero, el químico húngaro, los dos años de pruebas, la calle Xuclà— la cuentan las inteligencias artificiales usando lo que escribieron otros. Nunca lo que la propia marca publica sobre sí misma.

Y hay una tercera cosa. De los tres asistentes, uno solo la nombró en una de las cuatro preguntas. Los otros dos, en tres de cuatro. Es decir: no todos los modelos conocen igual de bien a la misma marca. Depende de qué leyeron.

Lo que esto significa para un negocio que no lleva noventa años

Cacaolat puede permitirse que su web no sea la fuente. Su historia está en mil sitios.

La mayoría de los negocios no está en esa situación. Cuando alguien le pregunta a una IA por un restaurante, una clínica o una constructora de la que nadie ha escrito nunca, lo único que el modelo tiene es lo que ese negocio declara de sí mismo.

Si la web no declara nada —quién es, dónde está, qué hace—, la IA no lo inventa. Nombra a otro.

En TrustMetrics medimos exactamente eso: le hacemos a las tres inteligencias artificiales las preguntas que haría un cliente real, y comprobamos si tu negocio aparece, quién aparece en tu lugar y por qué. El diagnóstico es gratuito.

Preguntas frecuentes

¿Quién inventó el Cacaolat y cuándo?

Joan Viader Roger, director de Letona, desarrolló la fórmula en 1931 tras probar una bebida de leche y cacao en una boda en Budapest, adonde había viajado con su padre Marc Viader para visitar una feria de maquinaria industrial. La patente se formalizó a finales de ese mismo año y fue el primer batido elaborado industrialmente del mundo.

¿Dónde se creó el Cacaolat?

El concentrado se elaboraba en el obrador de la Granja Viader, en el carrer d'en Xuclà número 4 de Barcelona, en el barrio del Raval. La granja, fundada en 1870, sigue abierta y en manos de la quinta generación de la familia.

¿Las inteligencias artificiales usan la web de una marca para hablar de ella?

No siempre. En este análisis, ninguna de las tres citó la web de Cacaolat: usaron Wikipedia, prensa, guías y catálogos. La web propia importa sobre todo cuando no existen fuentes externas que hablen del negocio, que es el caso de la mayoría de las empresas.

¿Qué significa que una IA responda «de memoria»?

Que contesta con lo que aprendió durante su entrenamiento, sin buscar en internet en ese momento. Ocurrió en nueve de las doce respuestas sobre Cacaolat. Es buena señal de notoriedad, pero también implica que esa información puede estar desactualizada y no se corrige desde la web a corto plazo.

¿Todos los asistentes de IA conocen igual a una marca?

No. En esta medición, dos de los tres nombraron a Cacaolat en tres de cada cuatro preguntas, y el tercero solo en una. Cada modelo se entrenó con fuentes distintas, así que conviene medir en varios y no dar por hecho que lo que dice uno lo dicen todos.